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Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

viernes, 16 de febrero de 2018

La desconfianza institucional y su impacto en la violencia de género

Tenía toda la intención de cambiar del tema de la desconfianza institucional, cuando me enteré de un caso aberrante que involucra un intento de asesinato a una mujer,  y la posibilidad de que su atacante salga en libertad el próximo mes de junio. Afortunadamente, se está generando una respuesta creciente de indignación a nivel internacional, contra los atropellos de género, por lo que espero capitalizarla a favor de la victima de este caso.

Además de la rabia que me generó la noticia, el tema se agrava aún más por las consecuencias sobre la agredida y su familia. Por esta razón, escribo este blog en solidaridad con la victima y todas las mujeres que han sufrido situaciones similares.

viernes, 9 de febrero de 2018

La desconfianza institucional y su impacto en la seguridad

En mi blog anterior comencé a tratar el impacto de la desconfianza institucional en nuestra sociedad. Coincidenciálmente, en esa misma semana, aparece un artículo de fondo en la portada de la revista Semana titulado: “Miedo”. Es el análisis de una serie de hechos delictivos, acontecidos en los últimas días, y de las causas que los permiten. 

El artículo en cuestión me cayó como anillo al dedo, para evidenciar las consecuencias de la pérdida de la confianza en la capacidad de las instituciones. En este caso, al no poder  enfrentar la criminalidad de los robos que hoy está desbordada en muchas zonas del país. Es una manifestación de uno de los más graves problemas que nos afectan a todos, y sobre los cuales, no hay un acuerdo nacional.

sábado, 3 de febrero de 2018

Desconfianza institucional y sus consecuencias

¿Que se necesita para lograr cambios importantes y sostenibles en una sociedad como la nuestra? Esta pregunta la he tenido reiteradamente en mi cabeza en los últimos meses. Y cada vez más la veo como una de las grandes preguntas que nos deberíamos estar haciendo en Colombia ante una cruda realidad. El mundo afuera de nuestras fronteras muestra cambios cada vez más rápidos mirando hacia el futuro, y sin embargo, internamente insistimos en movernos en conversaciones circulares y mirando hacia el pasado.

Esta inquietud se me agudizó en estos días después de una amena charla con una persona que ha trabajado mucho por Bogotá. Ella tenía una inmensa preocupación al haber podido observar de primera mano, el desbastador efecto que produce la desconfianza institucional que se disparó con el escándalo del Carrusel de la Contratación, nombre con el cual se bautizó al más grande hecho de corrupción en la historia de nuestra ciudad. 

Esta desconfianza se agravó aún más durante la administración de Gustavo Petro. Con su incompetencia, manejo populista y polarizante, ahondó aún más la desconfianza, que cubre como un manto negro, lo que hoy sucede en Bogotá. El resultado de este proceso lo está pagando muy caro Enrique Peñalosa, actual alcalde de la ciudad, quien no ha demostrado la capacidad de liderazgo necesaria para cambiar esta percepción negativa de la realidad. 

En mi concepto, Peñalosa no calibró  bien el nivel de desorden administrativo y de fractura social, que le habían dejado su antecesores. Da la sensación que el cambiar esta situación lo está desbordando, por lo que el nivel de frustración de la gente, y de desconfianza sobre su capacidad de gestión,  ha venido aumentado peligrosamente. 

El grado de aceptación del alcalde está por el suelo, y hoy tiene sobre su cabeza, una posible revocatoria de su mandato promovida hábilmente por su antecesor. Como resultado, el desarrollo de su ambiciosa agenda de gobierno ha sido mucho más azarosa y lenta, así como la solución de los problemas críticos que se han acumulado, como es el caso de la movilidad.  

Y no deja de haber una terrible paradoja en esta historia. Mientras la popularidad de Peñalosa anda por el suelo y los niveles de desconfianza andan por las nubes en Bogotá, la incompetencia administrativa de Petro y su habilidad de agitador, ha sido premiada con niveles de que lo ubican entre los punteros para llegar a la Presidencia de Colombia.

Cuando hay niveles muy altos de desconfianza de la gente hacia las instituciones y los dirigentes políticos, como hoy muestran las encuestas, se producen varios efectos muy negativos para la sociedad. Veamos. 

El primero de ellos, es la inmensa dificultad para lograr acuerdos sobre unos mínimos que permitan tener un norte compartido y un mapa de ruta para avanzar. Aspectos que son fundamentales para responder a la pregunta con la que comencé este blog. Es necesario tener un acuerdo social sobre los temas que deben de ser gestionados y sostenidos en el tiempo, independientemente de la administración de turno, o del color del partido político que esté en el poder. 

Los cambios estructurales necesitan de tiempo para lograrlos y consolidarlos. Pero también, se necesita  un apoyo sostenido de la ciudadanía, sin el cual no es posible que se vuelvan una realidad. Igualmente es necesario generar el sentido de urgencia para iniciar. Y este se debe soportar en un mensaje claro y contundente: el costo de no cambiar es mucho mayor que el de lograr sumarse al proceso de cambio que necesita de una masa crítica para avanzar y  beneficiar a la mayoría.

Medellín es un buen ejemplo cercano de lo que le sucede a una urbe, cuando sus dirigentes han sido capaces de articular una visión de ciudad y lograr unos acuerdos sobre los mínimos que se deben de cuidar y desarrollar en el tiempo. Durante diez y seis años han conseguido mantener un norte a pesar de que han tenido varias administraciones en este periodo. El resultado es que hay confianza en la capacidad institucional y política, y esto se traduce en una auto imagen positiva que se refleja en lo que proyecta la ciudad. 

Barranquilla es otro caso que va por un camino similar, y que muestra un cambio profundo de una historia de desgobierno, y madrinaje politico, que tuvo postrada por años a esa ciudad. Este cambio se logró, cuando diferentes actores de la ciudad provenientes del sector privado y público, se pusieron de acuerdo para sacarla de la olla donde se en encontraba. 

El alcalde actual, que repite su segundo periodo, muestra los más altos índices de popularidad entre todos los alcaldes a nivel nacional. Barranquilla cuenta hoy con una alta credibilidad de su gente en las instituciones de la ciudad, y en la capacidad que tienen para atender las expectativas de un buen gobierno para todos.

El segundo efecto de la desconfianza en las instituciones es que ésta se extiende como un cáncer hacia lo demás. Y una sociedad, donde deja de existir la confianza, se vuelve ingobernable, y llegar a unos acuerdos mínimos, es una misión imposible. En este entorno, enfrentar de manera inteligente y colectiva, los grandes cambios que hoy nos afectan a todos, es una propuesta suicida que es mirada con despreció y mucha hostilidad. Se vive con la ley de la selva, donde las decisiones individualistas y egoístas son la norma, la colaboración y el bien común la excepción.

Lo curioso de estas dinámicas es que todo el mundo reclama porque el estado de las cosas no cambian, las frustraciones aumentan, los niveles de agresividad e intolerancia son cada vez más explosivos. Además en este ambiente tan complejo, la capacidad individual y colectiva de reflexión desaparece y es remplazada por reacciones primarias que no miden las consecuencias. Y obviamente todo esto redunda en niveles más altos de desconfianza. 

Una tercera consecuencia de estas dinámicas de desconfianza colectiva, es que la sociedad queda fácilmente prisionera de “la post verdad”, del tribalismo y la manipulación descarada por parte de políticos sin escrúpulos que explotan miserablemente las pasiones más bajas del ser humano. 

Este entorno es el mejor terreno fértil para que las profecías negativas y destructivas  se vuelvan una realidad. Estas dinámicas se vieron reflejadas en los resultados del “Brexit” en GB, y la elección de Trump en los Estados Unidos. Y el resultado no podría ser peor: sociedades divididas, con sus aparatos políticos desarticulados e incapaces de lograr los acuerdos mínimos,  lo que se traduce en una total desorientación de la sociedad.

Este análisis que surge de una conversación sobre Bogotá, se puede extender sin problema al entorno político nacional. Allí estamos viviendo algo muy similar con consecuencias imprevisibles para todos. ¿Que Hacer?

El próximo blog continuaré proponiendo algunas ideas para responder esta última pregunta y dar pistas sobre la que propuse al comienzo de este blog




sábado, 27 de enero de 2018

Las aventuras de una colombiana en la China


Hace unos meses tuve la oportunidad de conversar con Genny, sobre su experiencia de haber vivido en la China durante dos años. Tenía mucha curiosidad por conocer las razones que la motivaron a lanzarse a esta aventura sola, en un país que es tan distante y distinto del nuestro. 

Genny hoy tiene 30 años y nos ha acompañado en Origen Red de Liderázgo. Su historia del viaje al Oriente, refleja la manera de pensar de personas de su generación y menores que ella. A través de su historia, quería sentir lo que había sido su experiencia y la manera como la vivió.

viernes, 19 de enero de 2018

En homenaje a una gran mujer



Este es el blog más difícil que he publicado desde que inicié esta práctica hace diez años. Lo hago después de enfrentar muchas emociones muy fuertes y encontradas, de derramar muchas lágrimas, y al mismo tiempo, de tratar de pensar con alguna claridad para escribir algo que estuviera a la altura del reto que me había impuesto: hacerle un homenaje a la vida de mi esposa.

Hoy, escribo con el corazón arrugado por el dolor de haber perdido a mi compañera de cinco décadas. No es una tarea fácil sacar el valor para compartir las lindas memorias familiares y personales, pero que a la vez han sido muy dolorosas, del proceso que culminó con el fallecimiento de mi compañera de toda una vida. Rosita mi querida esposa, finalmente descanso en paz en la tercera semana de Diciembre, después de una larga y valiente lucha contra el cáncer que le duró más de dos años.
Después de meditarlo mucho, y a pesar del inmenso dolor que siento por su partida, decidí escribir estas líneas como un homenaje público a la vida de una persona excepcional, que dejó una profunda huella en todos los que tuvimos la fortuna de conocerla, admirarla y tenerla cerca. Son innumerables las lecciones que nos dejó a lo largo de su vida y durante su larga enfermedad, que bien vale la pena compartir fuera de nuestro círculo familiar.

Pienso que al usar el espacio de este blog,  al que ella tanto contribuyó con sus correcciones y sugerencias, honro un deseo profundo de Rosita que me manifestó antes de morir. Quería  compartir su experiencia, con otras personas en situaciones similares, con el ánimo  de que su ejemplo les pudiera ser de alguna utilidad. 

De hecho, antes de ponerse ya muy enferma, quiso dar algunas charlas sobre su vivencia a varios grupo de amigas y personas de mis empresas. Con su interés de dar y de servir a los demás, actitud que siempre la caracterizó, se había hecho un propósito en caso de salir con vida:  ayudar a otros que estuvieran pasando por un proceso similar de cáncer, y que quisieran derrotar  esta enfermedad. 

sábado, 13 de enero de 2018

Los acuerdos sociales antídoto contra el populismo

David Brooks, es uno de los columnistas del New York Times que más me gusta leer, porque hace frecuentemente unas reflexiones muy pertinentes para interpretar la complejidad de la realidad actual. Recientemente, en su artículo de 11/15/17, se refería a la importancia de los acuerdos sociales como base de la construcción de las relaciones entre los miembros de una sociedad. 

Hay una premisa planteada en el artículo que llama la atención: los seres humanos están condicionados y formados por las relaciones que se tienen muy temprano en la vida. Esto sucede sin que haya una decisión consciente por parte de la persona, como sí la hay con las cosas que esta hace a lo largo de su vida. 

sábado, 6 de enero de 2018

Reinventarse a Colombia

James Robison ha sido un analista y crítico de la realidad colombiana a lo largo de los últimos años. Es el autor de un libro muy comentado: “Por que fallan las naciones”, que fuera publicado en el 2012. Iniciando el 2018, me pareció conveniente recordar apartes de una entrevista realizada hace varios meses en la Silla Vacia a este profesor de Harvard, porque trata temas críticos que hoy deberían  estar en el debate político que hoy se vive en Colombia.

Robinson planteó un  tesis original: el futuro de las naciones depende de la forma como los pueblos organizan sus sociedades. También enfatiza el papel de las politicas como factores determinantes aunque las instituciones económicas son esenciales. El libro concluye que las naciones fallan porque sus instituciones son débiles y "extractivas".